Marcas de agua representa la culminación de un profundo análisis del universo simbólico que produce ese elemento escencial. Una parte muy relevante de la infinita polisemia del agua, puede verse entre sus contrastes y sus temas: están ahí diversas mitologías e íconos, compartiendo condiciones con la vida cotidiana.

En la obra de Magaly Sánchez —desde sus inicios, policromáticos y de figuras distorsionadas hasta sus fotomontajes y sus ciclos de malhechores o de perros— ha estado siempre presente su experiencia del mundo: lo doméstico, lo contextual y lo que le resulta trascendente a una forma de ver que establece sus propias reglas de interpretación.

En el agua ha encontrado un pretexto simbólico elemental y formalmente expansivo, con el cual madurar su trayectoria hacia el realismo sintético y sus juegos de color. La obra gana en movimiento lo que depura en elementos que distiendan la atención. El abuso del contraste, como explica Breton, produce la imagen poética, mientras los temas se desgajan hacia cualquier parte. Pero esta multitud se mantiene unida por la fuerza de una poderosa corriente, sobre la que un salvavidas mantiene a flote la mirada.Actualización constante de la frescura del agua, estas Marcas reivindican también la preocupación contemporánea por el recurso, de una manera tan efectiva, que permiten a la artista mantenerse alejada de la necesidad de justificar su obra detrás de un discurso —político, místico o religioso, tan frecuentes hoy en día—, alentando también al espectador a sumergirse naturalmente entre sus ondas.

Carlos Maza
México
Músico, escritor, editor.
2009

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