MAGALY SANCHEZ Oficial website
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Magaly Sánchez, que, en principio combina geometría y naturaleza, hace una limpia y ordenada representación figurativa, que termina, consciente o inconscientemente, por reproducir sobre todo y de manera “invisible”, el orden geométrico.
Con sus plantas, hojas, flores, representadas en una combinación de brillos y colores densos, no sólo sexualiza los motivos y los combina con franjas e imágenes geométricas sino que acaba por representar oscuramente esa estructura geométrica de la que dependen desde los microbios hasta el hombre como también la distribución de las hojas alrededor del tallo de la planta. Todo depende de la fractalidad que es una forma de ver orden y estructura en todo.
Magaly con sus formas aparentemente antitéticas, opuestas a las de las otras dos artistas, no hace sino hablar también de diversas geometrías, más y menos obvias.
La geometría fruto de la cultura y de la biología o la naturaleza, está en todo y en todas las obras, haciéndose evidente o invisible, inspirando casi siempre la contemplación y el asombro ante un cierto “orden”, quizás básicamente percibido como infinito, quizás entendido como eterno o básicamente misterioso.

Ana María Rodrigo Prado
2018

 
 

Creo que lo más importante sobre la obra de Magaly es su intento de poseer or "falling in love" ... en sus pinturas ... y así lograr la anhelada
magia o éxtasis de sentido ... aquí vemos una obsesionada artista por descubrir tesoros ... en ecuaciones poéticas que mezclan lo natural
con los histórico y lo gráfico, asi como nos deleita con esas ganas de pintar lo que ella quiera..en su propia libertad como una parte fundamental
de su vida y su arte.


Paul Fuguet

para CRACK - exposición colectiva en Lima Perú
Marzo 2016

 
 

La vida hecha de instantes, el pasado y el presente que corresponden creando un bagaje infinito de historias soñadas.  Magaly se apropia de la imaginería colectiva y construye entornos fantásticos que nos compelen a fundirnos con sus obras, buscando ser parte  de esos universos cinematográficos abstraídos de la temporalidad.

En la obra de Magaly se enuncia por actos, la filosofía más pura del aquí y el ahora, en cada pieza se asoman personajes que asisten como llamados a escena, por un Magnavox  de una entidad superior, en un territorio en donde todas las almas coinciden, en un sitio en el que no hay restricciones para la fantasía.

Magaly es una viajera del tiempo, cuya exploración del subconsciente es gestadora de obras que nos invitan a revisar nuestro almacén de memorias, imágenes que hacen coincidir en un mismo instante a personajes tan disímiles como Egon Schiele y James Dean, un cosmos onírico y delirante, que para Magaly Sánchez es sencillamente, parte de los UNIVERSOS POSIBLES.



Mauricio Madelat
www.centraldearte.org  

México  

 
 

DISCURRIR, DISOLVER, DEFINIR.

En el universo actual de recursos disponibles al pintor la riqueza de posibilidades se presenta en todos los aspectos. El soporte puede ser muy diferente en cada caso, así como los materiales aplicables y su modo de empleo. No hay posición fija que regule una relación que debe ser cumplida entre individuo que pinta y el objeto que pinta.

Hay factores que animan situaciones en las que la voluntad de hacer pintura halla caminos que apuntan en dirección a horizontes particularmente articulados. Magaly Sánchez nos propone Marcas de Agua y lo primero que salta a la vista es que la modalidad de la imagen construida, presente en sus trabajos, es la conclusión de una investigación visual, en la que ha discurrido por un pasado de representaciones, ha disuelto tiempos y circunstancias, y ha definido para sí misma una práctica artística contemporánea a través del experimento y el conocimiento de medios y fines.       

Cuál es la naturaleza de los aditamentos útiles para hacer hoy lo que llamamos pintura y cómo se ordenan en un ambiente de trabajo, han sido también objeto de re-escritura: la especificación de Manual de Bellas Artes de cómo debe ser el espacio idóneo para esta práctica, que seguimos llamando tradicional, es un extraño conjunto de instrucciones. En la experiencia de la práctica pictórica actual, el pensamiento en torno a hacer una imagen se centra en interrogantes acerca de cuán extensibles pueden llegar a ser los procesos de conceptualización que definen la operación de pintar. Lo previamente considerado ajeno a la pintura halla frecuentemente un lugar y se convierte, desde allí, en dispositivo que potencia a la imagen construida e impulsa su irradiación.   

Ciertas reflexiones acerca de la imagen empiezan con apoyo de la tecnología digital, como parte de un tratamiento que le imprime a ésta un destino pictórico de antemano, visibilizado mucho antes de que el pigmento toque la superficie del soporte. Porque, como propuesta artística en pintura, el concepto de hacer una imagen puede significar adoptar un efecto plástico predeterminado, verificable e inseparable de la expectativa de lo que tiempo después queda materialmente configurado. Si se toma como herramienta de elección algún programa para computadora, se puede someter a una transformación de base el material visual con el que se quiere trabajar en la construcción de la imagen. Todo material es admisible como fuente. La imagen de partida podría perfectamente ser digital en origen, una fotografía obtenida en las condiciones más simples.

Hay una complejidad que acompaña la decisión de convertir una imagen en pintura y Magaly Sánchez sabe las implicancias que tiene este evento. Cada acción pasa a ser parte de una miríada de ramificaciones posibles. En Marcas de Agua despliega un deseo de visualizar una transición temática que involucra la aproximación de la pintura a un mundo de contactos líquidos, en el que no podemos evitar descubrir la ironía implícita en la inmovilidad de los cuadros.  

Los contactos líquidos pueden ser simbólicos en parte, como cuando tienen tras de sí la carga histórica de la representación religiosa propia de un Bautismo de Cristo, trasladada a la locación portuaria moderna; aunque lo simbolizado aquí pareciera ser más la fe sin tapujos en la pintura, mediada por la vocación constructiva de la artista que no espera que el Espíritu Santo de la inspiración baje a ungir la tela. El tratamiento digital de la imagen es una aclaración de principios.  

Su arte es un saludable baño que tiende a encontrar que toda imagen de monumentalidad nos recuerda, en clave, las estructuras inestables en las que pretendemos apoyarnos día a día. Nos inventamos rituales y espacios personales para reavivar el ánimo en nosotros, pero nos asedia la alegría congelada de la mueca del juguete de bañera o de piscina, que nos elude y no cesa de convertirse en tristeza ambigua. Lo que puede ser salvado de las aguas está doblemente marcado: por la insistencia denodada y la repetida experimentación. Magaly Sánchez es una artista que piensa su pintura incesantemente y carga con ella su vida diaria.


Jorge Villacorta
Lima
Mayo 2009 

 
 

Criaturas del agua de Magaly Sánchez

Ríos, mares y océanos y la historia humana nacida en sus orillas: Manco Cápac y Mama Ocllo emergen de las profundidades del sagrado Titicaca, Jesucristo es bautizado por Juan el Bautista en el puerto del Callao, Adonis contempla su belleza antes de caer dentro de la mítica laguna, el dios Neptuno nos observa cincelado en el mármol de la Fontana de Trevi.

Estas rápidas descripciones de los cuadros de Magaly Sánchez, artista que expone su séptima individual en Vértice (Ernesto Plascencia 350, San Isidro) nos advierten sobre la reflexión que bulle detrás de la muestra “Marcas de agua”, inaugurada el viernes: el agua como la materia vital que está presente en todos los actos y momentos de la vida.

Así, las obras que componen su trabajo exploran diversas situaciones, en las que el agua afecta la vida cotidiana a veces de forma violenta, otras de forma más tradicional.

Egresada de la Universidad Católica en 1992, la artista se acerca al tema desde el verano del 2007, cuando trabajaba el mar como pretexto para capturar estéticamente los brillos metálicos de las olas, la fascinante vibración de la luz en el agua. Pero es para esta muestra que la artista afina el concepto y empieza a investigar en el agua y sus relaciones con la creación, la sanación, lo ceremonial. “Soy de una formación más técnica que teórica. A través de mis vivencias voy encontrando la teoría. No intento comenzar una obra desde un discurso, sino buscar el encuentro entre ambas”, señala.

Los personajes que habitan las obras de Sánchez están en esta oportunidad acompañados de un elemento flotante que simboliza la salvación. Todos estos lúdicos elementos representan una lucha de poder contra las fuerzas de la naturaleza. Por ello, un gran salvavidas brillante, la única pieza escultórica de la muestra, se convierte en la metáfora de toda la exposición.


Enrique Planas
2009
Lima

 
 

Marcas de agua representa la culminación de un profundo análisis del universo simbólico que produce ese elemento escencial. Una parte muy relevante de la infinita polisemia del agua, puede verse entre sus contrastes y sus temas: están ahí diversas mitologías e íconos, compartiendo condiciones con la vida cotidiana.

En la obra de Magaly Sánchez —desde sus inicios, policromáticos y de figuras distorsionadas hasta sus fotomontajes y sus ciclos de malhechores o de perros— ha estado siempre presente su experiencia del mundo: lo doméstico, lo contextual y lo que le resulta trascendente a una forma de ver que establece sus propias reglas de interpretación.

En el agua ha encontrado un pretexto simbólico elemental y formalmente expansivo, con el cual madurar su trayectoria hacia el realismo sintético y sus juegos de color. La obra gana en movimiento lo que depura en elementos que distiendan la atención. El abuso del contraste, como explica Breton, produce la imagen poética, mientras los temas se desgajan hacia cualquier parte. Pero esta multitud se mantiene unida por la fuerza de una poderosa corriente, sobre la que un salvavidas mantiene a flote la mirada.Actualización constante de la frescura del agua, estas Marcas reivindican también la preocupación contemporánea por el recurso, de una manera tan efectiva, que permiten a la artista mantenerse alejada de la necesidad de justificar su obra detrás de un discurso político, místico o religioso, tan frecuentes hoy en día—, alentando también al espectador a sumergirse naturalmente entre sus ondas.


Carlos Maza
México
Músico, escritor, editor.
2009

 
 

A quienes observamos las galerías en los últimos años y extrañamos cada vez más a Sérvulo, cada vez más a Humareda, y cada vez más a la pintura, estas creaciones de Magaly Sánchez vienen a mitigarnos esa nostalgia.


César Calvo
Poeta

Iquitos Perú

 
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